jueves, 5 de mayo de 2016

Alfred Binet -18 Frases- Educación Colectiva



Alfred Binet, nacido Alfredo Binetti (Niza, 8 de julio de 1857 - París, 18 de octubre de 1911) fue un pedagogo, grafólogo y psicólogo francés 

1 ) La enseñanza tiene por objeto formar maneras de obrar y de pensar y fortificar estas maneras en hábitos a fin de realizar mejor adaptación del individuo a su medio. 

2)La escuela sólo tiene valor como preparación para la vida; Toda enseñanza que permanece verbal resulta vana, porque el verbalismo no es más que simbolismo y la vida no es una palabra. 

3) Para que una educación sea juzgada como buena es preciso no sólo que aumente el rendimiento de un individuo particular, sino que haga aprovechar a la colectividad de tal aumento. 

4)La inteligencia es la habilidad para tomar y mantener determinada dirección, adaptarse a nuevas situaciones y tener la habilidad para criticar los propios actos. 

5)Si pudiéramos observar el interior de la cabeza de un jugador de ajedrez, encontraríamos ahí un mundo lleno de sentimientos, imágenes, ideas, emoción y pasión. 

6)El dibujo se puede citar también entre las aptitudes particulares, porque casi es un don de nacimiento. Toda persona aplicada puede llegar a copiar regularmente un modelo; pero el dibujo de memoria o de imaginación resulta negado a gran número de individuos. Como sucede con la música, es ésta una laguna que se encuentra en personas muy inteligentes. 

7)El espejo, considerado desde el punto de vista de la percepción, es una especie de repetidor; repite las sensaciones visuales que produce el objeto directamente en nosotros; estas sensaciones repetidas dan lugar, como si fuesen sensaciones directas, a una interpretación, a la construcción de un objeto exterior por el espíritu, es decir, en definitiva, a una sugestión de imágenes. 

8)(...) Otro defecto de la enseñanza universitaria es el de dejar pasivo al sujeto, de hacer de él un receptor, algo así como una urna en la cual se vierte la instrucción: es preciso que el escolar resulte activo, que la enseñanza sea un excitante al cual responda el alumno con actos que serán una modificación, un perfeccionamiento de su conducta y que atestiguarán que se ha desarrollado como inteligencia y carácter. 

9)No hay nunca que perder de vista, cuando se habla de la educación, de la instrucción y de la formación de los espíritus, que toda actividad individual está sometida a una ley soberana: la adaptación del individuo a su medio; y que la enseñanza que se da a los jóvenes, teniendo por objeto aumentar el valor de tal adaptación, no debe ser juzgada más que por la respuesta a esta pregunta capital: ¿La adaptación ha sido mejorada? 

10) (...) Muchos maestros están en este error; tienen delante de sí una clase compuesta de 40 o 60 alumnos y algunas veces más; en el momento en que propagan la enseñanza sobre esta multitud infantil fijan su atención sobre el valor de la enseñanza en sí misma, considerada in abstracto, en lo absoluto, y no sobre las cualidades de receptividad de los niños, sobre sus caracteres y sus aptitudes y sobre la necesidad de adaptarse a sus exigencias y a sus capacidades. Su clase es un rebaño cuyas unidades no disciernen. 

11) La cuestión de saber sobre cuál facultad reposa el don del dibujo es obscura, porque el dibujo al volverse habitual pierde muchos de sus elementos conscientes. Sucede con el dibujo como con la palabra: el que habla con abundancia y facilidad no sabe por qué lo hace; no tiene una representación clara de la frase antes de pronunciarla; sólo conoce vagamente las palabras que va a emplear; posee más bien el sentimiento abstracto de lo que quiere decir, y su palabra se conforma a este plan. De igual modo un dibujante muy diestro ve el dibujo salir de su lápiz; sabe bien lo que quiere hacer, pero le cuesta trabajo explicar cómo se representa su dibujo antes de ejecutarlo. 

12)La experiencia y el razonamiento nos prueban que en toda percepción hay trabajo. 

13)El niño prueba su inteligencia con actos. Lo mismo sucede con los adultos: para saber lo que valen como inteligencia y como carácter hay que ver su rendimiento social. 

14)En toda ciencia que esté en camino de organizarse, una teoría sólo tiene derecho de ciudadanía cuando se apoya en hechos admitidos. 

15) La escala, hablando apropiadamente, no permite medir la inteligencia, porque las calidades intelectuales no son comparables y, por lo tanto, no pueden ser medidas por comparación. 

16) La percepción es el proceso mediante el cual el espíritu completa una impresión de los sentidos, con un acompañamiento de imágenes. 

17)Para que un recuerdo sea bueno, es preciso que reúna muchas cualidades, pero ninguna de estas cualidades resulta más importante que la fidelidad.

18) 
El punto de partida de toda percepción es una impresión de los sentidos, este elemento inicial es como un núcleo alrededor del cual se disponen concéntricamente las capas de imágenes.

martes, 3 de mayo de 2016

Agricultura , Industria, El obrero By Adam Smith



Adam Smith fue un economista y filósofo escocés, uno de los mayores exponentes de la economía clásica. Es ampliamente conocido como el fundador de la doctrina del Liberalismo Económico, que fue desarrollada en su obra más conocida "Investigación de la Naturaleza y Causa de la Riqueza de las Naciones", pubicada en 1776.


Agricultura e industrias 

En todas las demás manufacturas y artes los efectos de la división del trabajo son muy semejantes a los de este oficio poco complicado, aun cuando en muchas de ellas el trabajo no puede ser objeto de semejante subdivisión ni reducirse a una tal simplicidad de operación. Sin embargo, la división del trabajo, en cuanto puede ser aplicada, ocasiona en todo arte un aumento proporcional en las facultades productivas del trabajo. Es de suponer que la diversificación de numerosos empleos y actividades económicas en consecuencia de esa, ventaja. Esa separación se produce generalmente con más amplitud en aquellos países que han alcanzado un nivel más alto de laboriosidad y progreso, pues generalmente es obra de muchos, en una sociedad culta, lo que hace uno solo, en estado de atraso. En todo país adelantado, el labrador no es más que labriego y el artesano no es sino menestral.Asimismo, el trabajo necesario para producir un producto acabado se reparte, por regla general, entre muchas manos. ¿Cuántos y cuán diferentes oficios no se advierten en cada ramo de las manufacturas de lino y lana, desde los que cultivan aquella planta o cuidan el vellón hasta los bataneros y blanqueadores, aprestadores y tintoreros? La agricultura, por su propia naturaleza, no admite tantas subdivisiones del trabajo, ni hay división tan completa de sus operaciones como en las manufacturas. Es imposible separar tan completamente la ocupación del ganadero y del labrador, como se separan los oficios del carpintero y del herrero. El hilandero generalmente es una persona distinta del tejedor; pero la persona que ara, siembra, cava y recolecta el grano suele ser la misma. Como la oportunidad de practicar esas distintas clases de trabajo va produciéndose con el transcurso de las estaciones del año es imposible que un hombre esté dedicado constantemente. a una sola tarea. Esta imposibilidad de hacer una separación tan completa de los diferentes ramos de labor en la agricultura es quizá la razón de por qué el progreso de las aptitudes productivas del trabajo en dicha ocupación no siempre corre parejas con los adelantos registrados en las manufacturas. Es verdad que las naciones más opulentas superan por lo común a sus vecinas en la agricultura y en las manufacturas, pero generalmente las aventajan más en éstas que en aquélla. Sus tierras están casi siempre mejor cultivadas, y como se invierte en ellas más capital y trabajo, producen más, en proporción a la extensión y fertilidad natural del suelo. Ahora bien, esta superioridad del producto raras veces excede considerablemente en proporción al mayor trabajo empleado y a los gastos más cuantiosos en que ha incurrido. En la agricultura, el trabajo del país rico no siempre es mucho más productivo que el del pobre o, por lo menos, no es tan fecundo como suele serlo en las manufacturas. El grano del país rico, aunque la calidad sea la misma, no siempre es tan barato en el mercado como el de un país pobre. El trigo de Polonia, en las mismas condiciones de calidad, es tan barato como el de Francia, a pesar de la opulencia y adelantos de esta última nación. El trigo de Francia, en las provincias trigueras, es tan bueno y tiene casi el mismo precio que el de Inglaterra, la mayor parte de los años, aunque en progreso y riqueza aquel país sea inferior a éste. Sin embargo, las tierras de pan llevar de Inglaterra están mejor cultivadas que las de Francia, y las de esta nación, según se afirma, lo están mejor que las de Polonia. Aunque un país pobre, no obstante la inferioridad de sus cultivos, puede competir en cierto modo con el rico en la calidad y precio de sus granos, nunca podrá aspirar a semejante competencia en las manufacturas, si éstas corresponden a las circunstancias del suelo, del clima y de la situación de un país próspero. Las sedas de Francia son mejores y más baratas que las de Inglaterra, porque la manufactura de la seda, debido a los altos derechos que se pagan actualmente en la importación de la seda en rama, no se adapta tan bien a las condiciones climáticas de Inglaterra como a las de "Francia. Pero la quincallería y las telas de lana corrientes de Inglaterra son superiores, sin comparación, a las de Francia, y mucho más baratas en la misma calidad. Según informaciones, en Polonia escasea la mayor parte de las manufacturas, con excepción de las más rudimentarias de utensilios domésticos, sin las cuales ningún país puede existir de una manera conveniente.Este aumento considerable en la cantidad de productos que un mismo número de personas puede confeccionar, como consecuencia de la división del trabajo, procede de tres circunstancias distintas: primera, de la mayor destreza de cada obrero en particular; segunda, del ahorro de tiempo que comúnmente se pierde al pasar de una ocupación a otra, y por último, de la invención. de un gran número de máquinas, que facilitan y abrevian el trabajo, capacitando a un hombre para hacer la labor de muchos.
En primer lugar, el progreso en la destreza del obrero incrementa la cantidad de trabajo que puede efectuar, y la división del trabajo, al reducir la tarea del hombre a una operación sencilla, y hacer de ésta la única ocupación de su vida, aumenta considerablemente la pericia del operario. Un herrero corriente, que nunca haya hecho clavos, por diestro que sea en el manejo del martillo, apenas hará al día doscientos o trescientos clavos, y aun éstos no de buena calidad. Otro que esté acostumbrado a hacerlos, pero cuya única o principal ocupación, no sea ésa, rara vez podrá llegar a fabricar al día ochocientos o mil, por mucho empeño que ponga en la tarea. Yo he observado varios muchachos, menores de veinte años, que por no haberse ejercitado en otro menester que el de hacer clavos, podían hacer cada uno, diariamente, más de dos mil trescientos, cuando se ponían a la obra. Hacer un clavo no es indudablemente una de las tareas más sencillas. Una misma persona tira del fuelle, aviva o modera el soplo, según convenga, caldea el hierro y forja las diferentes partes del clavo, teniendo que cambiar el instrumento para formar la cabeza. Las diferentes operaciones en que se subdivide el trabajo de hacer un alfiler o un botón de metal son, todas ellas, mucho más sencillas y, por lo tanto, es mucho mayor la destreza de la persona que no ha tenido otra ocupación en su vida. La velocidad con que se ejecutan algunas de estas operaciones en las manufacturas excede a cuanto pudieran suponer quienes nunca lo han visto, respecto a la agilidad de que es susceptible la mano del hombre.  

De la acumulación del capital, o del trabajo productivo e improductivo 

Existe una especie de trabajo que afiade valor al objeto a que se incorpora, y otra que no produce aquel efecto. Al primero, por el hecho de producir valor, se le llama productivo; al segundo, improductivo. Así, el trabajo de un artesano en una manufactura, agrega generalmente valor a los materiales que trabaja, tales como su mantenimiento y los beneficios del maestro. El de un criado domestico, por el contrario, no añade valor alguno. Aunque el maestro haya adelantado al operario sus salaries, nada viene a costarle en realidad, pues el aumento de valor que recibe la materia, en que se ejercito el trabajo, restituye, por lo general, con ganancias los jornales adelantados; pero el mantenimiento de un sirviente jamás le es restituido al amo de ese modo. Cualquiera se enriquece empleando muchos obreros en las manufacturas, y en cambio, se empobrece manteniendo un gran numero de criados. Sin embargo, el trabajo de estos últimos dene también su valor peculiar, y merece una recompensa con tanta justicia como el de un artesano. Pero la labor del obrero empleado en las manufacturas se concreta y realiza en algún objeto especial o mercancía vendible, que dura, por lo menos, algún tiempo después de terminado el trabajo. Viene a ser como si en aquella mercancía se incorporase o almacenase una cierta cantidad de trabajo, que se puede emplear, si es necesario, en otra ocasión. Aquel objeto, o lo que es lo mismo, su precio puede poner después en movimiento una cantidad de trabajo igual a la que en su origen sirvió para producirlo. El trabajo de los servidores domésticos no se concreta ni realiza en materia alguna particular o mercancía susceptible de venta. Sus servicios perecen, por lo común, en el momento de prestarlos, y rara vez dejan tras de si huella de su valor, que sirviera para adquirir igual cantidad de trabajo. El trabajo de algunas de las clases mis respetables de la sociedad al igual de lo que ocurre con los servidores domésticos, no produce valor alguno, y no se concreta o realiza en un objeto permanente o mercancía vendible, que dure después de realizado el trabajo, ni da origen a valor que permitiera conseguir mas tarde igual cantidad de trabajo. El soberano, por ejemplo, con todos los funcionarios o ministros de justicia que sirven bajo su mando, los del ejercito y de la marina, son en aquel sentido trabajadores improductivos. Sirven al público y se les mantiene con una parte del producto anual de los afanes de las demás clases del pueblo. Los servicios que estos prestan, por honorables que sean, por útiles que se consideren, nada producen en el sentido de poder adquirir igual cantidad de otro servicio. La protección, la seguridad y la defensa de la república, efecto del trabajo de esos grupos en el presente ano, no podrá comprar la defensa, la protección y la seguridad en el venidero. Igual consideración merecen otras muchas profesiones,  tanto de las mas importantes y graves como de las mas inútiles y frívolas, los jurisconsultos, los clérigos, los médicos, los literatos de todas clases; y los bufones, músicos, cantantes, bailarines , etc. El trabajo de los mas insignificantes tiene su exacto valor y se regula por los mismos  principios que gobiernan cualquier otra especie de trabajo; pero, aun el de la clase mas noble y sutil, nada produce que sea capaz de proporcionar, después, otra cantidad de trabajo igual, porque perece en el momento mismo de su prestación, como la declamaci6n del actor, la arenga del orador o la melodía del músico. 
Todos los trabajadores, tanto productivos como improductivos, como los que no realizan ninguna clase de trabajo, son mantenidos igualmente con el producto anual de la tierra y del trabajo del país. Pero este producto, por grande que sea, no puede ser infinita, y siempre ha de reconocer ciertos limites. Así, pues, según sea mayor o menor la cantidad que del mismo se  emplee cada ano en el sostenimiento de personas improductivas, así será menor o mayor lo que  reste para el sostenimiento de las que producen, siendo también mayor o menor, según aquella misma proporción, el producto del ano siguiente, porque todo el producto anual, a excepcion de las espontaneas producciones de la tierra, es efecto del trabajo productivo. [...]  Tanto los trabajadores improductivos, como aquellos otros que no trabajan en absoluto, se han de mantener a base de algún ingreso, bien sea de aquella parte del producto anual que  originariamente se destina a constituir el ingreso de alguna persona particular, como es la renta de la tierra o el beneficio del capital, o bien de aquella otra porci6n que, aun cuando se destina primordial y exclusivamente a reponer el capital y al sostenimiento de los trabajadores  productivos, luego que llega a poder de los destinatarios y provee a su subsistencia, deja algún sobrante, que se puede emplear en manos productivas o en las que son estériles. De este modo, no solamente un poderoso terrateniente o un rico comerciante, sino un operario común, cuando su salario es de cierta importancia, puede mantener un criado. Igualmente puede ir alguna vez a un teatro o asistir a un espectáculo de marionetas, contribuyendo así al mantenimiento de cierta clase de trabajadores improductivos, o pagar contribuciones con que ayudar a sostener otra clase mas honorable y útil, aunque igualmente improductiva. Pero siempre resulta que aquella porción del producto anual, cuyo primordial destine es reponer un capital, de ningún modo se emplea en manos que no son productivas, hasta haber puesto en movimiento todo el trabajo productivo que le corresponde, o toda aquella cantidad que puede y debe manejar en el objeto a que se destina. Es necesario que el obrero haya concluido la obra y percibido los salaries para que pueda emplear, en aquella forma, parte de su retribución, y aun la parte que destina a este cometido es, por lo general, muy pequeña. Esta porción es la parte que ahorra de su ingreso y que, tratándose de trabajadores productivos, no puede ser muy grande. No obstante, por lo común, siempre tiene cierta importancia, y cuando pagan las contribuciones, la magnitud de su número compensa en cierto modo la pequeña aportación de cada uno de ellos. La renta de la tierra y los beneficios del capital son, por doquier, las principales fuentes de donde derivan su mantenimiento las manos improductivas. Estas dos clases de ingresos son las que permiten a los propietarios un ahorro mas grande, con el cual pueden mantener indiferentemente manos productivas o esteriles, aun cuando, por lo general, estas clases tienen cierta predilección por las ultimas. Los dispendios de un gran terrateniente mantienen, por lo común, mayor número de personas ociosas que de trabajadores. El comerciante rico, aunque emplea su capital en mantener solamente personas industriosas, con sus gastos es decir, con el empleo de sus rentas mantiene, por lo general, las mismas clases de gentes que un poderoso hacendado.  En consecuencia, la proporción que existe entre las manos productivas y las que no se consideran como tales, en cualquier país, depende en gran parte de la relación del producto anual que en cuanto proviene de la tierra o de las manos de los trabajadores productivos— se destina inmediatamente a reponer el capital, y la que se destina a asegurar un ingreso, llámese renta o beneficio. Mas esta proporción es muy distinta en los países ricos y en los pobres. [...] Parece, pues, que la proporción entre capital y renta es la que regula en todas partes la relación que existe entre ociosidad e industria. Donde predomina el capital, prevalece la actividad económica; donde prevalece la renta, predomina la ociosidad. Cualquier aumento o disminución del capital promueve de una manera natural el aumento o la disminución de la magnitud de la industria, el numero de manos productivas y, por consiguiente, el valor en cambio del producto anual de la tierra y del trabajo del país, que es en definitiva la riqueza real y el ingreso de sus habitantes.  Los capitales aumentan con la sobriedad y la parsimonia, y disminuyen con la prodigalidad y la disipación.  Todo lo que una persona ahorra de su renta lo acumula a su capital y lo emplea en mantener un mayor numero de manos productivas, o facilita que otra persona lo haga, prestándoselo a  cambio de un interés o, lo que viene a ser lo mismo, de una participación en la ganancia. Así  como el capital de un individuo solo puede aumentar con lo que ahorre de sus rentas anuales o de sus ganancias, de igual suerte el capital de la sociedad, que coincide con el de sus individuos no puede acrecentarse sino en la misma forma. La sobriedad o parsimonia y no la laboriosidad es la causa inmediata del aumento de capital. La laboriosidad, en efecto, provee la materia que la parsimonia acumula; pero por mucho que fuese capaz de adquirir aquella, nunca podría lograr engrandecer el capital, sin el concurso de esta ultima. a parsimonia, al aumentar el capital que se destina a dar ocupación a manos productivas, contribuye a aumentar el numero de aquellas cuyo trabajo agrega algún valor a la materia que elaboran, contribuyendo así a incrementar el valor en cambio del producto anual de la tierra y del trabajo del país. Pone en movimiento una cantidad adicional de actividad laboriosa que da un valor adicional a ese producto anual.  Lo que cada ano se ahorra se consume regularmente, de la misma manera que lo que se gasta en el mismo periodo, y casi al mismo tiempo también, pero por una clase distinta de gentes.  Aquella porción de sus rentas que gasta anualmente el rico, se consume, en la mayor parte de los casos, por los criados y huéspedes ociosos, que nada producen a cambio de lo que consumen. Sin embargo, la proporción de la renta que ahorra al cabo del ano, como que se emplea en la consecución de una ganancia se emplea en concepto de capital, y se consume en la misma forma y poco mas o menos en el mismo período de tiempo, pero por una clase distinta de gente, los manufactureros, trabajadores y artesanos, que reproducen, con una ganancia neta, lo que anualmente consumen. Supongamos, a manera de ejemplo, que aquellas rentas se le pagan en dinero. En el caso de que las gaste en su totalidad, el alimento, el vestido y el albergue, que con todo aquel dinero puede adquirir, queda distribuido entre la gente de la primera clase: pero si ahorra alguna porción de aquel dinero, como esta parte se invierte de modo inmediato, en concepto de capital, con la mira de obtener una ganancia, el vestido, el alojamiento y las provisiones que se pueden comprar con esa parte, se reservan necesariamente para la segunda categoría de personas. El consumo es el mismo, pero los consumidores son diferentes. [...] Cualquier aumento en la cantidad de plata, permaneciendo inalterable la de mercancías que por su mediación circulan, no puede tener otro efecto sino el de disminuir el valor de aquel metal. El valor nominal de toda clase de bienes seria mayor, pero el valor real seria necesariamente el mismo de antes. Se cambiarían por un mayor número de monedas de plata, pero la cantidad de trabajo de que podrían disponer, así como el número de gentes que podrían mantener y emplear, seria precisamente el mismo. El capital del país seria también idéntico, aunque ahora se necesitase una mayor cantidad de signos monetarios para trasladar de una mano a otra la misma suma. Los folios de una escritura o el alegato de un abogado verboso crecerían en extensión, pero la cosa materia de la obligación seria la misma que antes y produciría idénticos efectos.  Permaneciendo inalterados los fondos destinados al mantenimiento de trabajo productivo, igual ocurriría con la demanda de ese trabajo. El precio real del salario seria el mismo, aunque  aumentase el precio nominal. Los obreros recibirían un mayor número de signos monetarios, pero con ellos no podrían comprar una mayor cantidad de bienes. Los beneficios del capital serían los mismos, tanto en el aspecto nominal como en el real. Los salaries del trabajo se  computan regularmente por la cantidad de plata que se paga al trabajador, y cuando esta  aumenta, se dice que aumentan también aquellos, aunque no sean realmente mayores. Ahora bien, las ganancias del capital no se miden por la cantidad de signos monetarios con que se  pagan dichos beneficios, sino por la proporción que guardan con el capital empleado. [...] Pero no habiéndose alterado el capital total de la nación, la competencia entre los diferentes capitales individuales, que componen aquella masa, será la misma que antes.   

  

miércoles, 30 de marzo de 2016

La Contracara de la decada K By Marcos Aguinis ( Yo tengo un sueño)



Ihave a dream Martin Luther King
Sueño con que, al iniciar su mandato constitucional el próximo 10 de diciembre, el presidente Néstor Kirchner lance este conmovedor mensaje al país y al mundo:
"He asumido con el más bajo porcentaje de votos que registra la historia nacional. Por eso me he dedicado en estos seis meses a construir poder, lo cual no es un secreto para nadie. Tuve que golpear a diestra y siniestra, tomar medidas osadas, ser contradictorio, controlar mis disgustos o hacerlos públicos, incluso producir confusiones. Todo esto para conseguir la necesaria popularidad que requiere mi proyecto. Pero créanme que la popularidad no es mi objetivo, sino un medio. La popularidad se evapora con rapidez.
"Quiero que sepan que soy un hombre de la democracia y del progreso genuino.
"Como hombre de la democracia, manifiesto mi complacencia por los avances que hizo mi partido político desde sus comienzos autoritarios. Pero advierto y denuncio que aún no eliminó la tendencia hegemónica ni la infección populista. Son dos asignaturas pendientes, tan decisivas como la aceptación del pluralismo, la alternancia del poder y el respeto a una oposición inteligente. En consecuencia, durante mi gobierno no habrá la menor censura a la prensa o a la libertad de expresión, bajo ninguna forma directa u oblicua (sobornos, aprietes, manipulación de la publicidad oficial). Necesito del pensamiento crítico para no quedar prisionero de las intrigas de palacio o las idiotizantes babosas de la obsecuencia. Necesito de un abanico opositor con el cual discutir, porque de esa forma podré clarificar mis ideas y ajustar mi gestión.
"Séneca dijo que "para el timonel que no sabe adónde va, todos los vientos son adversos". Yo sé adónde voy y adónde quiero llevar mi país: hacia el progreso sostenido y hacia la prosperidad. No duden: mis modelos son los países que crecen, no los que fracasan o se han estancado. Ningún país, en ninguna parte del mundo, fue exitoso con las recetas populistas que, por desgracia, son las más reclamadas y permanentes de la Argentina. El populismo está metido en la sangre de casi todos los países atrasados, como una infección. En la Argentina tuvimos diversos modelos económicos, pero siempre contaminados por la deformación populista. Aquí no le fue bien ni a la socialdemocracia ni al neoliberalismo -que en otras partes funcionan- porque en realidad no fueron tales. El populismo los degeneró. Ni una ni el otro son compatibles -en sus versiones exitosas- con el monopolio, el asistencialismo desenfrenado, la burocracia galopante, el clientelismo, la corrupción, la impunidad, el amiguismo, la ineficiencia y la continua violación de la ley en beneficio de los privilegiados de turno. En consecuencia, no se trató de modelos , sino de su caricatura. Para que la Argentina sea lanzada hacia un futuro de esplendor, debemos empezar por corregir o eliminar esa infección tan nociva.
"Combatiré el asistencialismo, que es malo para la Nación y disminuye la autoestima de los beneficiarios. La ayuda a los desocupados o excluidos se hará con un seguro de desempleo digno y transparente, libre de manipulaciones políticas. Es un problema social, no corporativo. También pondré coto a las prebendas en todos los sitios donde tenga influencia el Estado. Y atacaré frontalmente una causa axial de nuestra decadencia, que es la debilidad de la ley.
"Sólo la ley nos hace libres", afirma una máxima popular. Los argentinos nos acostumbramos a vivir esquivando la ley y, en consecuencia, no somos libres. Pero, además, eso llevó al actual deterioro generalizado.
"Hay mucha coincidencia en que las soluciones de fondo pasan por la apertura de fuentes de trabajo, es decir, por una caudalosa inversión nacional y extranjera. Nuestro país puede convertirse en un paraíso de la inversión mundial. No sólo posee infinitos recursos naturales, sino magníficos recursos humanos. La Argentina es un país sin conflictos estructurales de tipo étnico ni religioso. Su población es bastante sana; no existen epidemias ni pandemias graves. Exportamos sin cesar materia gris que desearía quedarse. No tenemos hipótesis de conflicto con nuestros vecinos. El nivel educativo, aunque en descenso, sigue siendo comparativamente alto. Todo está dado para que aterricen en nuestro suelo cataratas de inversiones que provocarían un crecimiento espectacular.
"Pero eso no ocurre por una sola causa: ausencia de ley. La ausencia de ley ahuyenta la inversión. Hemos cometido -seguimos cometiendo- errores que han desmoronado la confianza que se tenía en la Argentina. Fue criminal. Por eso resulta prioritario transmitir a mi nación y al mundo que nuestro país, de ahora en adelante, se aplicará a ser un país donde el respeto por la ley adquirirá la estatura de lo sagrado. La estabilidad jurídica brillará como uno de los frutos más grandiosos de esta nueva etapa. De ahora en adelante se considerará un delito gravísimo la manipulación de la ley por razones coyunturales. La ley será permanente e igual para todos.
"Me explico. La permanencia se refiere a que no habrá cambios que satisfagan las necesidades políticas del momento. La ley será inconmovible, de piedra. Esto reconstruirá, poco a poco y en forma sostenida, la confianza que hemos dilapidado y que tanto perjuicio nos causa ahora en materia de inversión. No será tarea fácil, pero la firmeza que aplicaré en este rubro y los beneficios que vendrán pronto ayudarán a consolidarla.
"El otro aspecto es que la ley será igual para todos. Aunque parezca obvio, en nuestro país no es así porque siempre hubo gente con coronita . En la década de los años 90 la tenían los ricos y famosos o los asociados a la farándula y el poder. Ahora, por razones distintas, pareciera haberse desplazado a los sectores empobrecidos. Estos sectores merecen la más solícita y eficaz de las atenciones para resolver de manera permanente sus dificultades, pero no tienen derecho a violar la ley. Cuando dicen que se intenta criminalizar la protesta, respondo que ciertos dirigentes criminalizan a los pobres y desocupados cuando los arrastran a cometer delitos y a desafiar a la fuerza pública. No confundan. El marco de la ley nos abarca a todos, hombres y mujeres, ricos y pobres, trabajadores y desocupados. La petición y la protesta son derechos constitucionales, pero no lo son las prácticas que trastornan la armonía social. No lo son. En la medida en que todos, absolutamente todos los habitantes de nuestro país entiendan que no dejaré un solo delito sin penalizar, lo cometa quien sea, en esa misma medida los argentinos disminuiremos la violencia y crearemos las condiciones que estimulen las inversiones, se abran fuentes de trabajo y comience el despunte nacional.
"La Argentina es tan agraciada que siempre vuelve a tener oportunidades. La tragedia es que las pierde con facilidad asombrosa. ¡Yo no quiero perder la actual oportunidad! Hay un aumento de la producción, de la recaudación y buenas ganancias con las exportaciones. Pero si no imponemos la seguridad jurídica y acabamos con la violencia, el dinero no se quedará entre nosotros, sino que volverá a fugarse. El dinero es egoísta y cobarde. Sólo se instala donde está seguro y obtiene razonables ganancias. Que las ganancias sean razonables depende de nosotros, de nuestra habilidad para realizar contratos y de nuestras auditorías. Que esté seguro depende de nuestras leyes y su imbatibilidad.
"Junto con las tareas urgentes nos ocuparemos de las importantes, es decir, las que exigen esfuerzo, paciencia, coraje y visión. Los temas vinculados con la seguridad, la educación, la salud y la justicia pasarán a ser políticas de Estado. No me interesa obtener un mérito especial ni que ese mérito sea usado por mi partido para eternizarse en el poder. Está en juego la Nación. Convoco solemnemente a todos los partidos políticos y a los mejores cerebros del país para que me ayuden a definir en el más breve plazo un plan estratégico para cada una de esas cuatro áreas. No quiero que se pierda tiempo ni recursos en acciones estériles. No quiero consumir mi gestión en la agotadora lucha del día a día. Quiero que se sepa a qué puerto vamos a llegar, para que tengamos vientos favorables.
"En otras palabras, para la seguridad, la educación, la justicia y la salud, quiero tener en claro qué podremos concluir de edificar en cuatro años. Vamos a ir tomando todas las medidas necesarias, aunque sean impopulares al comienzo, con vistas a un resultado maravilloso. No me alcanza ser popular hoy, quiero serlo cuando entregue la banda presidencial. Estoy seguro de que la sociedad me acompañará en cuanto perciba que la conduzco hacia donde siempre quiso ir: el progreso genuino.
"Ilustro con dos ejemplos.
"En materia de seguridad seguiremos con la limpieza de la corrupción. Pero nos aplicaremos a las tareas de mediano plazo: seleccionar y entrenar comisarios y agentes para que en el término de cuatro años tengan una alta capacitación y confiabilidad; estableceremos salarios adecuados; reformularemos las leyes penales, como corresponde a un país maduro, para que los delincuentes estén en la cárcel y no sean ellos los carceleros del país; reorganizaremos y modernizaremos el sistema penitenciario. Una policía capaz y respetada, junto con el crecimiento económico generado por la inversión, nos sacará de las actuales pesadillas.
"En lo que respecta a educación, quiero que en cuatro años tengamos niveles primarios, secundarios y universitarios de excelencia. Para eso no dudaré en aplicar todos los cambios que conviertan a los docentes en profesionales ejemplares, bien motivados, que transmitan no sólo conocimientos sino valores, que enseñen a pensar y estimulen la cultura del esfuerzo. La riqueza de las naciones pasa ahora por el conocimiento y la investigación. Los estudiantes deben volver a sentir que hay premios y sanciones, que el estudio requiere esfuerzo y que el esfuerzo eleva la dignidad.
"Con esto cierro mi introducción.
"Ahora pasaré a los detalles..."

lunes, 7 de marzo de 2016

Macri no tiene los amigos que tenía Carlos Pellegrini By Jorge Asís

Macri no tiene los amigos que tenía Carlos Pellegrini

Especial para Jorge Asís Digital

El Tercer Gobierno Radical, que preside Mauricio Macri, hoy se encuentra como el menemismo antes de la llegada de Domingo Cavallo al ministerio de Economía. Avanza a los tanteos graduales. O se estanca. Amaga con los ajustes mientras ajusta. Se contradice. “Es un caballo de boca fácil, sintetiza la Garganta. “Se lo tironea un poquito y ya afloja”.

Como en aquel lapso inicial del minué menemista. Danzado por el infortunado Roig, por Rapanelli o Herman González. Cuando la Argentina en banda tenía muchos activos para liquidar.

“Se necesita una firme conducción política, que falta”, confirma otra Garganta. “Una mano  transformadora para implementar el plan económico. Y un guapo para pelear por los precios”. Como si se invocara la necesidad de que Macri se coloque la máscara molesta de Carlos Menem.

Que Alfonso Prat Gay se olvide de los agradables paseos por la playa con la atractiva señora Donda y con el calvo Tumini, y se atreva, con el permiso resignado de Macri, a cumplir el rol de otro Cavallo.

Y que consigan, de alguna parte, un epígono presentable de Guillermo Moreno. Un guapo racional, en condiciones de enfrentar a los comerciantes que se lanzan al orgiástico festival de las remarcaciones.

La realidad de la ficción

“Macri me cae bien, te juro, pero la guita cada vez me alcanza menos”.

La Garganta complementa: “Detestaba escucharla por cadena nacional, pero con Cristina comía afuera una vez por semana. Iba al cine, compraba ropa, podía cambiar el auto”.

Ficción, pero “la década ganada” le duró doce años.

¿Acaso a la Garganta no le correspondía socialmente comer tanto afuera o veranear? “Si fue ficción que viva entonces la ficción. Me c… en la realidad. Metete la realidad en el…”.

Es como la ficción del dólar con Menem, aquel uno a uno con el peso. “En los noventa pude irme a Miami, comer atún español, y hasta ahorré en verdes”.

¿Para qué arrastrar al pueblo hacia la realidad? Como sostiene el artista Daniel Santoro “el peronismo te brinda siempre satisfacciones rápidas”.

Bala de plata

Es comprensible que, en su rostro, el presidente del Tercer Gobierno Radical muestre señales prematuras de amarga preocupación. De seguir así, en un par de años, nuestro jovial Freddie Mercury se parecerá más al rígido Mariscal Pétain.

Según la evaluación, en lo que resta de 2016, difícilmente podrá darse alguna buena noticia. Y probablemente hasta resulten perjudiciales las fotografías familiares que aluden a la felicidad (atención Marquitos con la política de comunicación).

Se necesita la emergencia de un Caso Stiuso semanal para atenuar el impacto de los aumentos.

Tanto entre la dirigencia, como entre los dirigidos, hoy nadie puede bancar el axioma “sangre, sudor y lágrimas”. Aquí nadie quiere poner ni una gota de sangre. Hay que sudar lo menos posible y llorar es un acto inútil.

No hay lugar, siquiera, para remitirse a la “economía de guerra”. La que se atrevió a pregonar Raúl Alfonsín. Cuando el país aún estaba entero, durante el primer gobierno radical (de la versión democrática iniciada en 1983).

A lo sumo queda alguna iniciativa para descargar las culpas en el gobierno anterior. Una catarsis gratuita. Para respirar un par de meses con el efecto desastrosamente comparativo. Pero es una onda que lamentablemente se gasta.

Es una bala de plata que ya se disparó en el discurso del 1° de marzo, tal como lo reclamaban La Nación y Clarín. Son los que mandan a Macri al frente, junto a la extraordinaria conjunción de Buscapinas. (Es de esperar que no vayan a dejarlo a Macri, en la primera de cambio, solo).

La utopía de la normalidad

Sin embargo hoy ya puede proclamarse con relativo orgullo: “Pagaremos a los Buitres, los humillaremos a billetazos”.

Como humillamos oportunamente, con Axel Kicillof, a los billetazos, a los burócratas del Club de París. O como los tapamos con billetes a los españoles de Repsol. O como heroicamente supo humillar Kirchner, con la valentía de los billetazos, al Fondo Monetario Internacional, que pretendía auditarnos.

Aquí nada, en lo inmediato, va a cambiar. Sólo la vida se pondrá más grave. Y habrá que reducirse, porque la financiación para el resurgimiento no aparece.

Habrá que endeudarse para pagar las deudas. Para lograr que vuelvan a prestarnos y continuar con la cadena interminable de equivocaciones. Y sin ninguna idea. Ni siquiera mala.

Abundan las palmaditas y los reconocimientos hacia Macri, pero ningún argentino va a arriesgar la conservación de su canuto. Mejor activar el mecanismo de la espera.

Aunque llegue un presidente del exterior por semana. De los que admiten la ilusión de creer -como en los 90- que el mundo vuelve a tenernos en cuenta.

Deben valorarse los logros ya mostrados del Tercer Gobierno Radical. Sus medidas sustanciales. La salida del cepo (que al final resultó que era una soguita). Y el arreglo en camino con los holdouts. Con los Buitres que perfectamente pudo haberse arreglado antes.

La utopía de la normalidad está cada vez más cerca.

“Estamos de acuerdo en que había que levantar el cepo y arreglar con los Buitres”, dijo un gobernador peronista, Insfrán, en la reunión del Consejo Federal de Inversiones. “No entiendo entonces por qué no lo hicimos nosotros. Tal vez porque alguien no quería que ganara el peronismo”.

La montaña de inversiones que se alucinaba no existe. Meros arrebatos orales de la inocencia.

Con suerte, con pulso firme, entre la recesión instalada, puede aguardarse alguna alegría auspiciosa para el segundo trimestre de 2017. Año -para colmo- electoral. Cuando Massa, máximo dador involuntario de gobernabilidad, los va a contemplar con menor simpatía.

Canutos

“Aquí no aparecen los amigos de Carlos Pellegrini”.

La Garganta alude al episodio de 1890. Con Juárez Celman como presidente renunciado. El país se encontraba al borde de lo que hoy se llama “default”. Y el vicepresidente Carlos Pellegrini no estaba dispuesto a administrar el país quebrado. Para asumir, recurrió al patriotismo de los amigos. Otros tiempos. Los amigos pusieron.

Por más que Macri se exceda en sus concesiones, en las retenciones, aquí ni los petroleros, ni los cosechadores, ni los comerciantes o los financistas van a poner ninguna moneda.

Menos en nombre del manoseado patriotismo. Valores de antes, superados.

Ninguno de los cientos de miles de holgados que se salvaron va a recurrir al canuto individual para aliviar el peso de la desgracia colectiva.

Aunque si Macri, como se dice, gobernara de verdad para los ricos, y mantuviera algún liderazgo real, no debería costarle mucho conseguir, sin ir más lejos, cien mil argentinos, en condiciones de anticiparle mil miserables dólares cada uno. Como adelanto del pago de próximos impuestos.

Y si Macri sigue el ejemplo de Carlos Pellegrini y logra juntar las cabezas de 10 mil holgados de verdad, en condiciones de adelantar 5 mil dólares cada uno, podría armarse otra vaquita, en efectivo. Hagan cuentas.

Con los amigos de Macri podría reiterarse aquella hazaña moral de los amigos de Pellegrini. Apenas faltaría, en todo caso, algo que según nuestras fuentes no existe. Un plan económico elemental.

Pre-cavallismo

El Tercer Gobierno Radical de Macri necesita amigos como los de Carlos Pellegrini para que no se le consuman aceleradamente los leños de las adhesiones. Y evitar que el fuego derive, en todo caso, en la crisis social que algunos creen percibir en el horizonte. Pesadilla que de ningún modo puede atenuarse con los agravios inútiles a la memoria del cristinismo.

Al cierre del despacho, se desconoce si Alfonso Prat Gay tiene las condiciones para ser como aquel Cavallo que hoy falta en la Argentina. O si se conforma con el objetivo plácido de ser el próximo canciller. Para fastidio de Marquitos.

Por ahora, Prat Gay cuida sus pasos. Hace buena letra, simula el elitismo pasional que lo retrasa. Evita los celos potenciales de Marquitos y contiene la proyección que irritaría al propio Macri, quien no suele compartir cartel.

Ya alejado de la señora Donda y del calvo Tumini, hoy Prat Gay participa de las reuniones de rutina con lo más nutritivo del equipo político, que paradójicamente no muestra grandes signos de fortaleza. Más bien, de bienintencionada liviandad.

Con Rogelio Frigerio, cada vez más parecido al abuelo homónimo. Con Emilio Monzó, el único que al menos sabe armar un mecano. Con Marquitos y hasta con el Mariscal Pétain, que siente la ausencia cotidiana del emancipado Horacio Rodríguez Larreta, hoy un ostensible cuentapropista.

Todos con deseos de hacer lo mejor posible su trabajo. Sumidos en el juego extrañamente gradualista del pre-cavallismo. Pero sin sombras, siquiera, de un Cavallo.

Mientras tanto, los voluntariosos que vivían exactamente hartos del énfasis de La Doctora, y se entregaron a la blancura gestual de Macri, sienten que el dinero se les desvanece. Persisten entre reducciones y temen al encender la luz. Para colmo no aparecen los buenos amigos de Pellegrini. Ni nadie los busca. Aunque se perfile, invariablemente, el crecimiento del malhumor. El temor a una crisis que desborde a la señora Stanley. Ya que no hay manera de crear un solo empleo. Ni de evitar que cotidianamente cesen los puestos de trabajo, o que tristemente desaparezcan. Cuando ya ningún ministro puede competir, en eficiencia y mérito, para demostrar quién echa más cientos de ñoquis. Por las maldiciones de la caprichosa realidad que suele despojarnos de los placeres de la ficción.

miércoles, 10 de febrero de 2016

I. Diagnóstico Sanguíneo Argentino por Ignacio Vizzon




I. Diagnóstico Sanguíneo Argentino por Ignacio Vizzon 

La idiosincrasia de la matriz ideológica del país está compuesta por una mafiocracia que contiene y dirige desde arriba hacia abajo el delito y la corrupción para satisfacer sus propios vicios y los ajenos, prácticamente la sociedad entera se encuentra involucrada indirecta o directamente en el entramado político corrupto para que todas las actividades consideradas delictivas por la justicia se puedan llevar a cabo sin inconvenientes mayores. Por lo tanto es prácticamente imposible que la sociedad se decida a investigar o a erradicar estos hechos, ya que se vería seriamente involucrada de una manera directa o indirecta. Dado que la mayor parte de la sociedad recibe beneficios de este sistema mafiocratico. Entonces es definitivamente imposible cambiar la esencia de puerto pirata que llevamos en la sangre desde la colonia. 
Todas las sociedades se rigen a través de reglas impuestas por la fuerza a través de escalas de poder de las más diversas formas adjudicadas en cada uno de los sectores del país, a pesar de que en 1800 se haya escrito una constitución esta no asegura que la misma se cumpla en todo el territorio. El país convive en una anarquía pesudocomunista/pesudocapitalista donde las revueltas por injusticia son frecuentes. El estado nunca logro tomar el poder definitivo del país, de hecho el estado debe negociar con las distintas mafiocracias que controlan su poder de trabajo , su función vital para el desarrollo de las actividades que mantienen en movimiento al país. Dado la ineficiencia ( o incluso inexistente) del del diálogo entre los gobernantes de turno y todas las partes involucradas . Estas mafiocracias se ven forzadas a defender sus beneficios tomando de rehén su poder de trabajo para así conseguir lo que creen justo como valor económico por su aporte a la causa común. 
Lo que genera constantes divisiones que no permiten que toda la sociedad pueda funcionar de una manera conjunta que logre concentrar el mayor caudal de energía concentrada en un mismo ( o solo) objetivo que permita el progreso de la nación a travez de la acumulacion de la riqueza ( para su posterior inversión) , estos constantes, constantes conflictos sociales (discusiones negociaciones) entre todas las partes detienen una y otra vez la maquinaria nacional haciéndola lenta e ineficaz. 
Los estados paralelos (espontáneos) que buscan beneficios para sus pobladores proliferan por todo el país funcionando de forma independiente y anómica. Y utilizando las riquezas obtenidas en resolver sus problemas ( a veces demasiado personales) mas urgentes sin ningun tipo de planificación que abarque a la totalidad de las partes. Lo que provocan pequeñas grandes mejoras en diferentes zonas del país que conviven desconectadas unas con otras provocando una incomunicación que lleva a la incomprensión del porqué de las fallas, causal también de las constantes peleas que no nos permiten lograr el bien común de toda la ciudadanía , se malversan los fondos en miles de obras inútiles que no están en concordancia con las necesidades de todas las mafiocracias involucradas en el funcionamiento del país que al fin y al cabo , son las que llevan al país adelante. 
Entre todos estos conflictos conviven cientos de empresas (multinacionales) internacionales o nacionales que a pesar de todos los inconvenientes que suceden en el país , ya sea desde el estado de las rutas hasta lo poco aceitado de la burocracia etc, logran hacer negocios y llenar sus arcas de dinero, la mayoría de ellas invierten en si mismas o incluso en franquicias fuera de nuestro país. 
Por lo tanto el estado esta solo y fundido con una infraestructura que se cae a pedazos por el paso del tiempo, si los impuestos no lo salvan. ¿Quien lo salvará? ¿Acaso Messi?

lunes, 8 de febrero de 2016

Militantes o Agoreros By Jorge Lanata

Sobre la militancia Por Jorge Lanata

En Montevideo, en 1984, todavía existía el Café Sorocabana. Sus avisos en los diarios decían “Lea poesía. Café Sorocabana”. En Buenos Aires hervía el gobierno de Alfonsín y al lado se derrumbaba lentamente la dictadura de Gregorio Conrado Alvarez Armelino, el Goyo Alvarez, que ocupó la presidencia de Uruguay entre 1981 y 1985, actualmente condenado por homicidio agravado. Yo había llegado por el semanario El Periodista y de aquel viaje entre cientos de viajes siempre recuerdo dos hechos: la olla popular de La Teja tenía psicólogo y los sindicalistas –y quizá este fue el hecho que más me asombró– trabajaban.

–¿Y a qué hora lo puedo encontrar?– pregunté por un gremialista metalúrgico en el comando central del PIT-CNT.

–Acá viene a la noche. De día está en el taller, trabajando.

Era difícil imaginarse en esos años a Ubaldini en la cervecería o a Lorenzo Miguel en el taller. Recuerdo ahora esa escena, mientras en Argentina se desgasta la absurda polémica del militante rentado, confundiéndola con la libertad de expresión o el derecho a crear revolucionarios profesionales: una minoría a la que la mayoría debiera verse obligada a mantener.

A medida que pasan los meses y vemos actuar al kirchnerismo residual, su herencia cultural aparece más desnuda. Raúl Aragon, titular de la consultora que lleva su nombre, afirmó citado por Laura Di Marco en La Nación que “el setentismo es cada vez menos capaz de interpretar al mundo de manera que los lleve a un accionar eficiente”. La historiadora Vera Carnovale disiente: “Es probable que reencarne bajo otras formas políticas, es tan grande la herencia de la revolución y dejó a tantos millones sin faro y sin sentido que es imposible que esa idea se esfume”. María Matilde Ollier, en la misma nota, señala el cinismo k: “Señalar que el kirchnerismo es la generación política de los setenta es hacerse cargo del Relato. Esa fue una estrategia de Néstor para darle al gobierno el barniz de lo nuevo y mostrarlo a él, a los ojos de la opinión pública, lejos del peronismo de cuyas entrañas era parte”.

Persistan o no los ideales del setenta sería bueno preguntarse cuáles fueron o cuáles hubieran sido: la dictadura provocó 30.000 muertes; ¿cuántas hubieran provocado los montoneros? Nunca va a terminar de arrepentirse el gobierno K de haber invitado a Tzvetan Todorov, el filósofo búlgaro-francés, a visitar el Parque de la Memoria. Al poco tiempo publicó en El País de Madrid: “En el catálogo institucional del Parque de la Memoria, publicado hace algunos meses, se puede leer: ‘Indudablemente, hoy la Argentina es un país ejemplar en relación con la búsqueda de la Memoria, Verdad y Justicia’. Pese a la emoción experimentada ante las huellas de la violencia pasada, no consigo suscribir esta afirmación. En ninguno de los dos lugares que visité vi el menor signo que remitiese al contexto en el cual, en 1976, se instauró la dictadura, ni a lo que la precedió y la siguió. Ahora bien, como todos sabemos, el período 1973-1976 fue el de las tensiones extremas que condujeron al país al borde de la guerra civil. Los Montoneros y otros grupos de extrema izquierda organizaban asesinatos de personalidades políticas y militares, que a veces incluían a toda su familia, tomaban rehenes con el fin de obtener un rescate, volaban edificios públicos y atracaban bancos. Tras la instauración de la dictadura, obedeciendo a sus dirigentes, a menudo refugiados en el extranjero, esos mismos grupúsculos pasaron a la clandestinidad y continuaron la lucha armada. Tampoco se puede silenciar la ideología que inspiraba a esta guerrilla de extrema izquierda y al régimen que tanto anhelaba. Como fue vencida y eliminada, no se pueden calibrar las consecuencias que hubiera tenido su victoria. Pero, a título de comparación, podemos recordar que, más o menos en el mismo momento (entre 1975 y 1979), una guerrilla de extrema izquierda se hizo con el poder en Camboya. El genocidio que desencadenó causó la muerte de alrededor de un millón y medio de personas, el 25% de la población del país. Las víctimas de la represión del terrorismo de Estado en Argentina, demasiado numerosas, representan el 0,01% de la población”.

La idea de “juventud maravillosa” tiñe la herencia residual: una generación que se supone de superhombres diezmada por militares extranjeros. Tal mito está tan enraizado en la cultura residual K que ha llevado a los jóvenes de La Plata, por ejemplo, a pensar que Rodolfo Walsh fue un gran periodista y escritor porque era guerrillero. Del mismo modo que se cree que Baudelaire escribía sus poemas gracias a las drogas. Es exactamente al revés: Walsh fue un gran escritor a pesar de ser guerrillero. Baudelaire era un gran poeta, a pesar de las drogas.

El kirchnerismo propone una idea de la militancia en sintonía con aquella generación aunque, claro, más lavada: sería como comparar a García Márquez con Isabel Allende. Aún así, persiste la idea central de negar la realidad evidente, el comportamiento de guetto fanático y la adhesión religiosa al manual político. Y, en el subtexto, la fórmula final del Hombre Nuevo, una idea bíblica que nunca resolvió la contradicción de hacer nacer al Hombre Nuevo de las manos del Hombre Viejo.

El militante, según el diccionario, es “quien adhiere a una ideología. Su modo de obrar y de pensar son militantes”. ¿Se imaginan un “modo de pensar militante”? De existir ese infierno, se entendería el cargo que le fue dado por el decreto 837/2014 a Ricardo Forster, “Secretario de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional”. La etimología de la palabra viene de “militaris”, que se empleaba para referirse a todo lo concerniente a los soldados; la partícula “nt” que se usaba para indicar “agente” y el sufijo “ia” que es equivalente a “cualidad”.

“La Argentina no va a caer en default –dijo Cristina cuando Argentina cayó en default–. Van a tener que inventar un nombre nuevo”. A los pocos minutos, los bots de las redes lanzaron la campaña “ponele nombre al default”. La militancia es, también –o quizá más que nada– una cuestión de palabras: la “juventud maravillosa” llamaba “recuperar” al rescate de un secuestro o el dinero de un robo; “proletarizar” a enviar a un militante de clase media a vivir con la clase obrera; “ajusticiar” a asesinar, etc. En la misma tradición –menos violenta, claro– puede encontrarse hoy en la red el “Diccionario Militante” en el que se detallan como parte del credo: ordenarse: “adoptar o hacer adoptar una actitud correcta respecto de las jerarquías”; homologado: “el compañero que se encuentra ratificado y aprobado”; mastiquín: “pequeña prebenda o ventaja legal éticamente reprochable. ej: anda buscando un mastiquín pero no le damos bola” y algunas autorreferenciales: “patear los soldaditos”, refiere a una anécdota de Máximo Kirchner cuando su padre le pateaba los soldaditos durante el juego y pasa a la Historia de la Militancia como: “acción de desarmarle el esquemita como metodología correctiva”.

Otra de las palabras del credo militante es empoderamiento, cuyo origen se cuenta desvirtuado: los diccionarios ad hoc descubren su nacimiento en el pedagogo brasilero Paulo Freyre, pero en verdad es una palabra de la lengua inglesa “to empower”, que se emplea en textos de sociología política con el sentido de “conceder poder a un colectivo desfavorecido económicamente”. El sustantivo es “empowerment”, empoderamiento.

Muchos de los chicos que hoy repiten el credo militante desconocen las órdenes del Primer Testamento. En el Seminario de Formación Interna de las Abuelas de Plaza de Mayo se publica “Moral y proletarización”, el manual de conducta ética del ERP, escrito en 1972 por Luis Ortolani con el seudónimo de Julio Parra: “Individualmente para los revolucionarios de extracción no proletaria la proletarizacion se impone para, ante todo, compartir la práctica social de la clase obrera, su modo de vida y su trabajo”, dice.Dedica varios párrafos al comportamiento íntimo, en los que define a la pareja como célula político familiar: “Es cierto que se pueden citar casos de compañeros que por temor por sus hijos han dado muestras de debilidad frente al enemigo, que a causa de ellos han descuidado su actividad revolucionaria, pero esto no quiere decir que sus hijos sean las causas de esta actitud sino que constituyen una manifestación más del individualismo pequeño burgués. Los hijos de los revolucionarios deben compartir todos los aspectos de la vida de sus padres, incluso a veces sus riesgos. La hermosa imagen de la madre vietnamita que amamanta a su niño con el fusil a su lado que hemos visto en algunos afiches y revistas es todo un símbolo de esta nueva actitud revolucionaria frente a los hijos. Los niños deben integrarse a las masas de la manera que les sea posible, jugando y conviviendo con los hijos de los obreros”.El manual condena sin atenuante alguno la infidelidad: “Otra falta de respeto por la pareja se manifiesta cuando se produce una separación temporaria por las tareas o porque uno de los compañeros o ambos caen en manos del enemigo. En estos casos es frecuente que los compañeros tiendan a iniciar nuevas relaciones. Es una manera cómoda de resolver las carencias propias inmediatas y constituye una muestra de fuerte individualismo”. En “Moral y disciplinamiento interno del PRT ERP”, Vera Carnovale cita a Juan José Sebreli recordando: “El ERP no quería saber nada de los gays por su castrismo mientras que en los montoneros lo que más influía era su catolicismo. Es conocida la frase de Fidel Castro “La revolución no necesita de peluqueros”.Tampoco había lugar para el onanismo, incompatible con el Hombre Nuevo y que debilitaba la moral del revolucionario. Se consideraba que la masturbacion deformaba la mente y debilitaba el cuerpo, por lo cual una mente deformada y un cuerpo débil se prestaban para cualquier traición. El cuadro –otra palabra que reza el kirchnerismo residual–  debe actuar como profesional al servicio de la causa obrera, su vida está dedicada por entero al servicio del movimiento revolucionario. “El cuadro actuá como un hombre que piensa, reflexiona, vive en función de la revolución.No hay vida fuera de ella”, afirmaba el Che Guevara, citado en “La formación multilateral de cuadros” de De Santis, donde se recomienda que “el uso de la bibliografía debe tomarse como enciclopedia para resolver todos los problemas”.

“La otra noche, cuando vi a Casey Wander, el nene de 11 años que fue entrevistado por TV en el homenaje a Néstor Kirchner hablar con tanta pasión, recordé aquellos tiempos, esa adrenalina contagiosa, esa marea que es la militancia”, tuiteó Cristina. Marea, adrenalina, cuadros con el pensamiento dibujado. A lo largo de los últimos cien años, el “pensamiento” de los “cuadros” no ha variado: el pueblo no se rebela por culpa de la ideología dominante y está adormecido por el consumismo; el gobierno mundial está manejado por una pequeña camarilla que sólo representa sus propios intereses. Ellos, a la vez, son el Pueblo, la Nación y el Bien. En nuestro gremio, el periodismo, las consecuencias del periodismo militante han sido funestas; el periodismo militante está filosóficamente en contra del periodismo: el periodista tiene preguntas y el militante respuestas.El periodista duda y el militante sostiene su fe. Cuando Cristina hablaba de la “cadena del desánimo”, creía una vez más en su propia mentira: le atribuía a los medios la obligación de difundir felicidad, de mantener en alto el espíritu de la Revolución (recuérdese que el kirchnerismo hizo una Revolución con Boudou, Moreno, Lázaro, Cristóbal, Schoklender, Jaime, De Vido y otros). Cristina quería, cada mañana, la tapa del Granma con la vaca lechera campeona. Por eso ninguna revolución pudo jamás tener prensa libre: porque la realidad no coincide con la teoría por decreto.El gobierno K montó el mayor aparato de propaganda desde los años cincuenta: nadie lo leía, nadie lo escuchaba, nadie lo miraba.Entonces aplicaron su lógica militante:como somos la Verdad, es el Estado quien debe financiarnos. El pueblo debe financiar a la secta para que la despabile: que vayan poniendo el dinero, ya se enterarán por qué. En esas cuestiones la militancia se ha mantenido inalterable. Pasó en el Partido Comunista, propietario de la embotelladora de Coca Cola, de laboratorios, de banca cooperativa; en algún momento unos fueron menos comunistas que otros. En otro estilo, algo similar hicieron varios sobrevivientes de la guerrilla en el exilio: secuestros a empresarios en Sao Paulo o Madrid, la revolución necesitaba caja chica para viáticos. “La militancia no está mal dentro del periodismo siempre y cuando no desvirtúen los hechos –dice Fernando Savater a La Gaceta de Tucumán–. El problema se presenta cuando se acomodan los hechos para que se coincida con una visión política. Hay realidades que exigen posiciones militantes, como la trata de personas o el uso de niños en guerras, y no permiten actitudes conciliadoras. Ahora bien, cuando la militancia del periodista está ligada al oficialismo conlleva un riesgo.Los intelectuales que resultan ideales para el poder resultan parecerse a esos perros de plástico que se llevan en los autos y que tienen una cabeza móvil que asiente continuamente con el movimiento”.

La militancia no es una capacidad, sino una elección, y como tal debe ser respetada; hoy se utiliza para justificar cualquier conducta.Tiene que ver,en todo caso, con la generosidad –cuando no se torna fanática y dogmática– como en aquel Montevideo de los ochenta: con gremialistas que van a la CGT a la noche y de día hacen su trabajo.

No estaría mal que los militantes recordaran, cada tanto, una idea de Bertrand Russell, el padre de la lógica matemática, premio Nobel de Literatura en 1950: ”Gran parte de las dificultades por las que atraviesa el mundo se deben a que los ignorantes están completamente seguros y los inteligentes llenos de dudas”.

( Fuente : CLARIN)

lunes, 1 de febrero de 2016

La sociedad de las leyes muertas Por el grupo de los 8



A Carballo procesado no se le mira la causa* 

´´El Comandante en jefe llegó a la cita secreta puntualmente. El otro lo esperaba ansioso. 
--Lo necesito para una tarea heroica--le reclamó el Comandante. 
--¿ De que se trata?-- preguntó el otro. 
--Una revolución-- aclaró el Comandante. 
--¿Una revolución? -- se asombró el otro, que no creía un revolucionario. 
--Sí, la Revolución Productiva-- pontificó el Comandante. 
El otro suspiró aliviado , y después habló desde su conciencia: 
---Pero mire que estoy procesado, Jefe. 
---Justamente por eso : no tiene nada que perder---calculó el Comandante. 
El otro, el procesado, se detuvo a meditar unos instantes, y después los ojos se le encendieron cuando preguntó: 
--¿Y hay algo para ganar, jefe? 

Fragmento de la novela Auge y caída de la ley´´ de Charles Wilbur Indictedman 

Los grandes novelistas pueden llegar a adelantar situaciones que , a manera de las profecías, el futuro luego calca lastimosamente. El aburrido texto de Indictedman, anticipa casi en un siglo algo que debe haber existido, aún con algunas variantes, hace menos de dos años en la Argentina. 
El profesor Carlos Carballo, muy conocido por su capacidad en el dictado de clases en la Facultad de Economía de la Universidad Católica Argentina , parece tener grandes similitudes con unos de los protagonistas del diálogo precitado. 
Este hombre proveniente del peronismo histórico y encargado en una primera etapa del gobierno de Menem de la negociación con los acreedores externos, y posteriormente constituido en virtual viceministro de Economía bajo la conducción de Erman, se caracteriza por ser uno de los funcionarios , entre otros del actual gobierno, que se encuentra procesado por la justicia . 
La causa 13.991 del juzgado Criminal Federal N 2 estable a Carballo. prima dacie, culpable por el delito de estafas reiterada en 84 oportunidades contra, entre otros, el estado Nacional vía Bnaco Central de la República Argentina. Se le trabó embargo sobre sus bienes por Aus 1.600.000.000, que en el momento de la decisión judicial representaban U$s 64 millones ( mayo de 1989). Queda absolutamente claro que esta situación es algo irregular, toda vez que el citado Carballo fue nombrado por el Presidente Menem cuando ya el Juez Federal le había dictado la prisión preventiva por delitos contra el Estado. 
En Carballo, no solamente podemos rastrear acciones pasadas comprometedoras , como buen profesor y eficiente bancario, sino que podemos encontrar afirmaciones recientes que son más preocupantes. 

A los ricos y famosos no 

´´....En Argentina el problema no es a quién le cobramos impuestos.Aquí le cobramos impuestos a quien resulte más fácil: cobramos impuestos sobre la luz y sobre el teléfono porque es fácil hacerlo ; cobramos impuestos sobre los combustibles y sobre las exportaciones agropecuarias porque es fácil ; y no cobramos impuestos a las ganancias porque es difícil de cobrar y controlar.Comparar una discusión en un país donde se cumplen las leyes ( el periodista había pedido una comparación con los EEUU) con lo que pasa en un país como el nuestro , donde la legislación fiscal ha sido totalmente violada , es un planteo ideológico y poco serio... Desde nuestro punto de vista sentimos impotencia para cobrar esos impuestos que no se cobran, sean directos o indirectos, progresivos o regresivos´´ 
( Declaraciones de Carlos Carballo al Suplemento ´´Cash´´ de Página 12 el 14 octubre de 1990) 

Es asombroso que un funcionario del Estado, cuyas atribuciones tengan que ver con hacer cumplir las leyes , señale con resignación que en este país es imposible hacerlo, y que demandar a la aplicación de ciertas leyes que, no casualmente, afectarían el patrimonio de los poderosos , es una mera pretensión ideológica y , como ya se sabe, las ideologías han muerto. Según Carballo, tener una ideología es poco serio. Para este Viceministro de Economía el desarrollo Capitalista norteamericano, francés , alemán, japonés , y hasta el español, se tiene que asumir selectivamente , no como una totalidad. Serían paradigmas de a ratos , según la conveniencia y cuando el ejemplo no estorba. 
En esta argumentación de Carballo encontramos la falacia ideológica donde se argumenta que no cobrarle impuestos a los ricos es sólo un problema de modorra administrativa , de incapacidad técnica. Lo que ocultan estos dichos es una concepción asumida por todo el gobierno menemista de que el Estado, en realidad, se ha convertido en una herramienta de los poderosos que son la base del poder real de esta política implementada desde julio del 89. 
! Cómo se le puede cobrar impuestos a los aliados, a los amigos del mismo palo! Sería casi una traición cobrárselos a ellos habiendo tanto pobre y tanto gil que fuma, usa teléfono y otras excentricidades suntuarias, como si vivieran en un país que les perteneciera. 
¿ No será que el viceministro Carballo está esperanzado en que , en esta SOCIEDAD DE LAS LEYES MUERTAS, también haya fallecido la ley que estaría en condiciones de condenarlo?