lunes, 20 de abril de 2015

Palabras de un jefe piel roja Por Atahualpa Yupanqui

´´ La capataza´´  Atahualpa Yupanqui 



Palabras de un jefe piel roja

Quisiera recordar una respuesta maravillosa que un jefe piel roja dio a un jefe blanco, presidente de los EEUU en 1894,
en Washington, cuando le propusieron comprarle una extensa  tierra a los indios, y, también, darles una reservación. La respuesta del jefe de Seattle ha sido considerada como la más hermosa y profunda declaración sobre el medio ambiente jamás hecha. Esto fue lo que dijo el jefe indio:
"¿Cómo se puede vender o comprar el cielo, señor, o el calor de la tierra? La idea es extraña para nosotros. Si no poseemos la transparencia del aire o el fulgor del agua, ¿cómo puede usted comprarla? Cada trozo de esta tierra es sagrado para mi pueblo, señor. Cada centelleo de las agujas de los pinos,cada grano de arena, cada bruma se veneran en la memoria y en la experiencia de mi pueblo.
Por la savia de los árboles fluye la memoria del hombre rojo. El hombre blanco olvida sus raíces cuando la muerte lo lleva a caminar bajo las estrellas. Nuestra muerte nunca olvida esta hermosa tierra porque ella es la madre del hombre. Nosotros somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas. El ciervo, el caballo, el águila, son nuestros hermanos; las cimas rocosas, el rocío de las praderas, el sudor del caballo, el hombre mismo pertenecen a una tierra .De modo que cuando el gran jefe de Washington insinúa comprar nuestra tierra nos está pidiendo demasiado.
El gran jefe propone reservarnos un hogar para que nuestra propia vida sea más confortable, él será nuestro padre y nosotros sus hijos, es así como concebimos su proposición.
Pero ello no será fácil, porque esta tierra es sagrada para nosotros. El agua con sus destellos que fluye en los arroyos y en los ríos no es sólo agua, es la sangre de nuestros ancestros.Si nosotros le vendemos nuestra tierra, señor, usted no debe olvidar que ella es sagrada. Usted debe enseñar a sus niños que ella es sagrada y cada reflejo espectral en el agua diáfana de los lagos va contando los acontecimientos y las memorias de la vida de mi gente. El arrullo del agua es la voz del padre de mi padre; los ríos son nuestros hermanos. Ellos apagan nuestra sed, aportan nuestras canoas, alimentan a nuestros hijos.
Si nosotros le vendemos nuestra tierra usted debe recordar y enseñar a sus niños que los ríos son nuestros hermanos y que también lo son de ellos y deben comprometerse a ser tan generosos con los ríos como lo son con cualquiera de sus hermanos.
Nosotros sabemos que el hombre blanco no entiende nuestra manera de ser, para él una porción de tierra es igual a otra porción. El es un extraño que llega de noche y extrae de la tierra todo lo que necesita. La tierra no es su hermana: es su enemiga, y cuando ha llegado a conquistarla, la abandona. El deja atrás la tumba de su padre sin remordimientos, él olvida que la tierra pertenece también a sus hijos. Tanto la tumba de su padre como los derechos de sus hijos no son respetados, señor.
El trata a su madre, a su hermana, al cielo, como cosas que pueden ser compradas, saqueadas tal vez, vendidas cual ovejas o cuentas brillantes. Su apetito devorará la tierra toda, dejando tras sí solamente un enorme desierto.
Yo no sé, señor. Nuestros pensamientos son diferentes de vuestros pensamientos. El aspecto de vuestras ciudades hiere los ojos del hombre piel roja. ¿Quizás ello se debe a que el hombre piel roja es un salvaje y no entiende?
No hay sitios apacibles en las ciudades del hombre blanco,no hay dónde se pueda escuchar el despliegue de los brotes primaverales o el susurro de las alas de los insectos. Allá dicen que soy un salvaje y no entiendo. Quizá sea por eso. Allá sólo el fragor parece agredir los oídos y ¿qué sentido tiene la vida si el hombre no puede escuchar el nostálgico grito de la gallina en la noche? ¿o los argumentos nocturnos de las ranas en las charcas?
Yo soy un piel roja y no lo entiendo, señor. El indio prefiere el nuevo silbido del viento que roza la superficie de las aguas; lo suave, la fragancia del viento. El viento mismo purificado por la lluvia o impregnado con el perfume del piñonero. El aire es un tesoro para el piel roja porque todas las cosas comparten un mismo aliento: la bestia, el árbol, el hombre, todos comparten el mismo aliento. El hombre blanco no parece darse cuenta del aire que respira. Es como un hombre insensible al dolor durante una larga agonía.
Si vendemos nuestra tierra, señor, usted debe recordar que el aire es muy preciado para nosotros, que el aire comparte su espíritu con todas las vidas que ha mantenido. El viento en el que el padre de mi padre fundió su primer aliento recogió también su postrer suspiro y si nosotros le vendemos nuestra tierra, usted debe preservar eso que ya es sagrado como un lugar donde hasta el hombre blanco pueda llegar a saborear el viento endulzado, muy endulzado por las flores del campo. Sólo así nosotros consideraríamos su petición de comprar nuestra tierra. Si decidiéramos aceptarla, lo haríamos bajo una condición: el hombre blanco debe tratar  a las bestias de esta tierra como sus hermanos. Como salvaje yo tengo una sola manera de entender. He visto miles de búfalos pudriéndose en las  praderas, señor, baleados por los hombres blancos desde un tren en marcha. Yo soy un salvaje y no entiendo cómo una persona desde un tren puede ser más importante que un búfalo en la pradera. Nosotros los sacrificamos sólo para sobrevivir cuando rió no hay otra cosa que comer. ¿Qué sería del hombre sin las bestias? Si ellas desaparecieran, el hombre moriría de nostalgia; cualquier cosa que le ocurra a las bestias pronto le ocurrirá también al  hombre. Todas las cosas están relacionadas, señor.
Usted debe enseñar a su hijos que la tierra que pisan es la ceniza de nuestros antepasados, así ellos pueden respetar.
Dígale a sus niños, señor, que la tierra ha sido enriquecida con las vidas de nuestro linaje. Enséñele a sus niños lo que nosotros les hemos enseñado a los nuestros: la tierra es nuestra madre, cualquier cosa que a ella le suceda le sucede también a los hijos de la tierra. Si el hombre escupe sobre la tierra, escupe sobre sí mismo, señor. Esto nosotros lo sabemos, la tierra no pertenece al hombre. El hombre pertenece, sí, a la tierra.
Esto lo sabemos, todas las cosas están relacionadas, igual que lo está una familia por su sangre, todas las cosas están así conectadas, todo lo que acontece a la tierra acontece a los hijos de la tierra. El hombre no teje la trama de la vida. El es apenas una hebra. Cualquier daño que le ocasione a la tierra se lo está haciendo a sí mismo. Aun el hombre blanco cuyo dios camina y habla con él como amigo no puede evitar el destino común.
Nosotros podemos ser hermanos a pesar de todo. No lo olvide, señor. Una cosa sabemos, la cual el hombre blanco puede descubrir algún día: nuestro dios es el mismo dios. Ahora ustedes pueden pensar que él les pertenece tanto como desean que les pertenezca nuestra tierra, pero están en eso equivocados. El es el dios del hombre y su misericordia es igual para el hombre piel roja como para el hombre de piel blanca. El ama a esta tierra y cualquier daño que se le haga constituye un desprecio para el creador. Los blancos también desaparaceran y probablemente antes de que desaparezcan otras tribus. Ensucian sus casas y una noche se ahogarán en sus propios desperdicios.
No obstante, el blanco al desaparecer brillará como luminaria encendida por el poder del dios que lo trajo a esta tierray que con un propósito especial le dio dominio sobre ella y sobre el hombre piel roja. Ese destino es un misterio para nosotros. Nunca podremos concebir por qué los búfalos son inútilmente sacrificados, los caballos salvajes domados, los rincones vírgenes de los bosques profanados por aglomeraciones humanas y el paisaje abierto de las colinas saturado, muy saturado de cables mensajeros. ¿Dónde está el monte desaparecido, señor? ¿Dónde está el águila, señor, extinguida? ¿El final de la vida, el comienzo de la sobrevivencia? Y a pesar de todo, señor, podemos ser hermanos."
Esto que he contado es la respuesta del jefe piel roja, en Seattle, en el año 1894, al gran jefe blanco de Washington, presidente de los EEUU.

domingo, 19 de abril de 2015

José Ortega y Gasset : Creer y pensar



José Ortega y Gasset : Creer y pensar

Las ideas se tienen; en las creencias se está. -"Pensar en las cosas" y "contar con ellas".
Cuando se quiere entender a un hombre, la vida de un hombre, procuramos ante todo
averiguar cuáles son sus ideas. Desde que el europeo cree tener "sentido histórico", es ésta la
exigencia más elemental. ¿Cómo no van a influir en la existencia de una persona sus ideas y
las ideas de su tiempo? La cosa es obvia. Perfectamente; pero la cosa es también bastante
equívoca, y, a mi juicio, la insuficiente claridad sobre lo que se busca cuando se inquieren las
ideas de un hombre -o de una época- impide que se obtenga claridad sobre su vida, sobre su
historia.
Con la expresión "ideas de un hombre" podemos referirnos a cosas muy diferentes. Por
ejemplo: los pensamientos que se le ocurren acerca de esto o de lo otro y los que se le ocurren
al prójimo y él repite y adopta.
Estos pensamientos pueden poseer los grados más diversos de verdad.
Incluso pueden ser "verdades científicas". Tales diferencias, sin embargo, no importan
mucho, si importan algo, ante la cuestión mucho más radical que ahora planteamos. Porque,
sean pensamientos vulgares, sean rigorosas "teorías científicas", siempre se tratará de
ocurrencias que en un hombre surgen, originales suyas o insufladas por el prójimo. Pero esto
implica evidentemente que el hombre estaba ya ahí antes de que se le ocurriese o adoptase la
idea. Ésta brota, de uno u otro modo dentro de una vida que preexistía a ella. Ahora bien, no
hay vida humana que no esté desde luego constituida por ciertas creencias básicas y, por
decirlo así, montada sobre ellas. Vivir es tener que habérselas con algo: con el mundo y
consigo mismo. Mas ese mundo y ese "sí mismo" con que el hombre se encuentra le aparecen
ya bajo la especie de una interpretación, de "idea" sobre el mundo y sobre sí mismo.
Aquí topamos con otro estrato de ideas que un hombre tiene. Pero ¡cuán diferente de
todas aquellas que se le ocurren o que adopta! Estas "ideas" básicas que llamo "creencias" -ya
se verá por qué- no surgen en tal día y hora dentro de nuestra vida, no arribamos a ellas por un
acto particular de pensar, no son, en suma, pensamientos que tenemos, no son ocurrencias ni
siquiera de aquella especie más elevada por su perfección lógica y que denominamos
razonamientos. Todo lo contrario: esas ideas que son, de verdad, "creencias" constituyen el
continente de nuestra vida y, por ello, no tienen el carácter de contenidos particulares dentro
de ésta. Cabe decir que no son ideas que tenemos, sino ideas que somos. Más aún:
precisamente porque son creencias radicalísimas, se confunden para nosotros con la realidad
misma -son nuestro mundo y nuestro ser-, pierden, por tanto, el carácter de ideas, de
pensamientos nuestros que podían muy bien no habérsenos ocurrido.

viernes, 17 de abril de 2015

Borges sobre Macedonio









Macedonio Fernández, 1874-1952 
(Palabras de Borges ante la tumba de Macedonio Fernández) 
Un filósofo, un poeta y un novelista mueren en Macedonio Fernández, y esos términos, aplicados a él, recobran un sentido que no suelen tener en esta república. 

Filósofo es, entre nosotros, el hombre versado en la historia de la filosofía, en la cronología de los debates y en las bifurcaciones de las escuelas; poeta es el hombre que ha aprendido las reglas de la métrica (o que las infringe, ostentosamente) y que sabe, también, que puede versificar su melancolía, pero no su envidia o su gula, aunque tales pasiones sean fundamentales en él; novelista es el artesano que nos propone cuatro o cinco personas (cuatro o cinco nombres) y los hace convivir, dormir, despertarse, almorzar y tomar el té hasta llenar el número exigido de páginas. A Macedonio, en cambio, como a los hindúes, las circunstancias y las fechas de la filosofía: no le importaron, pero si la filosofía. Fue filósofo, porque anhelaba saber quiénes somos (si es que alguien somos) y qué o quién es el universo. Fue poeta, porque sintió que la poesía es el procedimiento más fiel para transcribir la realidad. Macedonio, pienso, pudo haber escrito un Quijote cuyo protagonista diera con aventuras reales más portentosas que las que le prometieron sus libros. Fue novelista, porque sintió que cada yo es único, como lo es cada rostro, aunque razones metafísicas lo indujeron a negar el yo. Metafísicas o de índole emocional, porque he sospechado que negó el yo para ocultarlo de la muerte, para que, no existiendo, fuera inaccesible a la muerte. 

Toda su vida, Macedonio, por amor de la vida, fue temeroso de la muerte, salvo (me dicen) en las últimas horas, en que halló su coraje y la esperó con tranquila curiosidad. 

Intimos amigos de Macedonio fueron José Ingenieros, Ignacio del Mazo, Carlos Mendiondo, Julio Molina Vedia, Arturo Múscari y mi padre; hacia 1921, de vuelta de Suiza y de España, heredé esa amistad. La República Argentina me pareció un territorio insípido, que no era, ya, la pintoresca barbarie y que aún no era la cultura, pero hablé un par de veces con Macedonio y comprendí que ese hombre gris que, en una mediocre pensión del barrio de los Tribunales, descubría los problemas eternos como si fuera Tales de Mileto o Parménides, podía reemplazar infinitamente los siglos y los reinos de Europa. Yo pasaba los días leyendo a Mauthner o elaborando áridos y avaros poemas de la secta, de la equivocación, ultraísta; la certidumbre de que el sábado, en una confitería del Once, oiríamos a Macedonio explicar qué ausencia o qué ilusión es el yo, bastaba, lo recuerdo muy bien, para justificar las semanas. En el decurso de una vida ya larga, no hubo conversación que me impresionara como la de Macedonio Fernández, y he conocido a Alberto Gerchunoff y a Rafael Cansinos Assens. Se habla de la irreverencia de Macedonio. Este pensaba que la plenitud del ser esta aquí, ahora, en cada individuo, venerar lo lejano le parecía desdeñar o ignorar la divinidad inmediata; de ese recelo procedieron sus burlas contra viejas cosas ilustres. 

Los historiadores de la mística judía hablan de un tipo de maestro, el Zaddik, cuya doctrina de la Ley es menos importante que el hecho de que él mismo es la Ley. Algo de Zaddik hubo en Macedonio. Yo por aquellos años lo imité, hasta la transcripción, hasta el apasionado y devoto plagio. Yo sentía: Macedonio es la metafísica, es la literatura. Quienes lo precedieron pueden resplandecer en la historia, pero eran borradores de Macedonio, versiones imperfectas y previas. No imitar ese canon hubiera sido una negligencia increíble. 

Las mejores posibilidades de lo argentino —la lucidez, la modestia, la cortesía, la íntima pasión, la amistad genial— se realizaron en Macedonio Fernández, acaso con mayor plenitud que en otros contemporáneos famosos. Macedonio era criollo, con naturalidad y aun con inocencia, y precisamente por serlo, pudo bromear (como Estanislao del Campo, a quien tanto quería) sobre el gaucho y decir que éste era un entretenimiento para los caballos de las estancias. 

Antes de ser escritas, las bromas y las especulaciones de Macedonio fueron orales. Yo he conocido la dicha de verlas surgir, al azar del diálogo, con una espontaneidad que acaso no guardan en la página escrita. 

Definir a Macedonio Fernández parece una empresa imposible; es como definir el rojo en términos de otro color; entiendo que el epíteto genial, por lo que afirma y lo que excluye, es quizá el más preciso que puede hallarse. Macedonio perdurara en su obra y como centro de una cariñosa mitología. Una de las felicidades de mi vida es haber sido amigo de Macedonio, es haberlo visto vivir. 

Marzo-abril de 1952

El Teatro como ritual ( Prof. Elvira Orlando De Meyer y Patricio Esteve )


El Teatro como ritual ( Prof. Elvira Orlando De Meyer y Patricio Esteve

Las raíces del teatro occidental están inmersas en rituales de iniciación y mitos.
La tragedia griega se basa en mitos abarcadores del compartimiento humano. Toda comunidad tiene una memoria colectiva (Jung) y esa memoria se expresa a nivel consciente en el mito , tomado en su sentido más prístino , es decir, la decodificacion de un proceso vital  real y su proyeccion a la esfera de lo imaginario.
Uno de los grandes mitos popularizados por el  psicoanálisis  es el Edipo,parricida e incestuoso. Si vamos a la raíz de las palabras , padre deriva de fuerza,  (PITRI en sánscrito) y madre de fecundidad (MATRI). Cuando Edipo,es decir, el hombre, mata a su padre, mata a la fuerza, y dentro suyo se tranforma en violencia . Al unirse luego con la fecundidad engendra monstruos que finalmente lo aniquilaran.
Está es una metáfora de la condición humana en general y del artista en particular. No es posible la creación sin la influencia armónica  de la fuerza y de la fecundidad : si la primera es violencia , es decir, fuerza destrozada, el resultado es una catástrofe ; si la segunda falta o es anulada , la fuerza deriva en esterilidad y en derrota.
El espectador griego que asistía a los grandes festivales iba en busca de la clarificaron del comportamiento de un hombre frente a la adversidad para aprender  las dos virtudes exaltadas en su polis: la templanza y el conocimiento, SOFROSINE Y ARETE. Al mismo tiempo también iba actualizar la conciencia de que la desmesura ( hubris) en el comportamiento llevaba a la catástrofe y a la destrucción , no sólo del individuo, sino de familias y grupos sociales.
Si pensamos en el teatro como un rito es porque la obra teatral antes de pasar por un escenario es mera literatura ; la representación le da sentido y permite que el espectador  se transfiera al personaje y salga con una nueva sabiduría , al entrar en el interior de los actuantes.
Una verdad casi de Perogrullo nos marca que sin espectadores no hay teatro posible.Aún en los espectáculos televisivos se precisa un publico en la sala o la risa automática que acompaña al chiste para el espectador solitario frente a su pantalla.Es que en realidad el público actúa como un re alimentador del espectáculo. El actor frente a una sala entregada actuará su papel con mayor intensidad , y a su vez el público se sentirá más satisfecho ante esta entrega del actor,porque ha entablado  un verdadero vínculo. Hay un tercer modo de retro alimentación que se cumple a través de los propios espectadores, mucho más visible en obras reideras, cuando la carcajada de uno se contagia a toda la sala.
Todo ritual es básicamente dramático porque es básicamente un espectáculo. Viceversa, podemos decir que todo espectáculo dramático participa de lo ritual, en cuanto asume un aspecto  mimetico , involucra una acción de naturaleza altamente simbólica y metafórica.
El ritual se expresa por medio de la repetición que instaura un tiempo u ámbito sagrados; el teatro con su eterno presente,  abarca una situación de igual carácter .Cada representación teatral es igual y distinta y lleva a una conciencia perceptiva de la naturaleza humana.
Los teatros pueden ser descriptos como catedrales seculares y las catedrales como escenarios religiosos.  Una y otra vez el teatro nace del ritual. Evidente en Grecia pero también en el Medioevo europeo en el  que los milagros y misterios eran la extensión directa  del rito religioso.
Los efectos logrados son similares : en el teatro, la catarsis; en el ritual, la comunión, la iluminación y la exaltación.
Esto ocurre no sólo en Grecia y el Medioevo ; en nuestros días rituales profanos como ceremonias cívicas, actos  políticos, reuniones deportivas etc., nos muestran que los elementos dramáticos se siguen extendiendo a lo largo y a lo ancho de todas las actividades sociales del ser humano.
Otro aspecto  interesante de este mismo tema es la ceremonia que implica ´´ir al teatro´´ No sólo hay una preparación externa ( cierta forma de vestir), sino una interna ( un desasosiego que recorre la sala antes de apagarse las luces).La tensión crece y se necesita que la sala permanezca expectante en procura de la inminente comunión; es inconcebible ver una obra de teatro ya comenzada y esto se hace patente en el fastidio que produce entre el publico una entrada tardía.

lunes, 13 de abril de 2015

Sociedad Y Estado Historia Colonial




Sociedad Y Estado  Historia Colonial

*Postura Sobre las elecciones
En los Estados Americanos recién liberados gran parte del debate se centró en decidir cómo se elegiría a los nuevos representantes del país. Se propusieron varias ideas. Algunos pensaban que el pueblo podía elegir una cámara baja pero que el presidente y los senadores debían ser elegidos a título vitalicio, hereditario de padres a hijos. Otros creían que todos los miembros del gobierno debían someterse a las elecciones, de modo que las masas pudieran expresar su opinion en todos los ambitos de gobierno. Finalmente, se alcanzó un acuerdo: la cámara baja de representantes podía ser elegida por los ciudadanos , mientras que la cámara alta de senadores sería designada por las asambleas legislativas estatales. El presidente sería elegido por el pueblo indirectamente.De esta manera, los padres fundadores Americanos llegaron a lo que consideraron un punto de equilibrio, entre los ideales de todos los partidos y permitieron las elecciones para que todos los miembros de la sociedad pudieran dar su opinion.

***Postura sobre los nativos
*A mediados del s. XIX se propagó entre muchos estadounidenses  la creencia de que su territorio debía abarcar del Atlantico  hasta el pacifico . Esta idea del ´´destino manifiesto´´ se convirtió en la teoría politica más importante para los Estados Unidos, que rechazaban que cualquier otra nacion o pueblo se interpusiera en su expansion territorial. México y los indigenas estadounidenses  se llevaron la peor parte del expansionismo estadounidense.México perdío aproximadamente la mitad de su territorio, incluyendo los ricos estados de California y Texas. Los nativos , por su parte, sufrieron un destino mucho más brutal al ver su poblacion diezmada por las tropas y colonos estadouninenses y verse obligados a sobrevivir en reservas.

*Los  ´´nativos´´ eran vistos casi universalmente como un estorbo para la expansion europea por el Nuevo Mundo. Raros fueron los casos en que los europeos se pusieron del lado de los indígenas, pero un hombre así surgió de las colonias españolas en el s XVI.
Bartolomé de las Casas, un conquistador español reconvertido en fraile dominico, se convirtió en el primer gran detractor del maltrato a los nativos. En 1550 , de las Casas entabló un debate con Juan de Sepúlveda en presencia del rey español, Carlos V. En dicho debate, fray Bartolomé defendió apasionadamente los derechos de los pueblos indígenas del Nuevo  Mundo, que estaban siendo diezmados por los colonos españoles. Sus súplicas tuvieron efecto ,  y Carlos V dictó un decreto que estipulaba que el maltrato a los nativos del Nuevo Mundo debía cesar inmediatamente. Aunque el decreto fue completamente ignorado durante la practica, al menos constituyó la primera victoria simbolica para los derechos de los indigenas del Nuevo Mundo.

 ***Postura sobre la seguridad
*Como la independencia de la mayoría de naciones del Nuevo Mundo fue forjada a punta de bayoneta, quien podía tener un arma se convirtió en un tema  calurosamente debatido. En los Estados Unidos, el debate se centraría en la hipotesis de un nuevo alzamiento: ¿ Debería la ley asegurar que la gente pudiera llevar armas por si  acaso tuviera que volver a rebelarse? Los que estaban a favor creían que , si el nuevo gobierno se convertía en una tiranía un miedo compartido por muchos, los ciudadanos debían tener la oportunidad de defenderse. Otros pensaban que crear una norma como ésta era una tontería : los estadounidenses se levantarian y lucharian en culaquier caso. Hubo muchas voces en los  dos bandos pero,al final, los que estaban a favor del derecho a tener armas se hicieron con la victoria, una decisión que todavía hoy levanta controversias en los Estados Unidos
* México, Haití, Argentina, Chile, Perú, Colombia y los Estados Unidos, todos alcanzaron la independencia por la fuerza y, en muchos casos, con milicias armadas por ellas mismas.
Comprensiblemente, el tema de la defensa propia pasó a ser algo importante. En los Estados Unidos, en concreto, se levantó un debate sobre la conveniencia de permitir a los ciudadanos tomar el control de las armas en caso de que el gobierno les fallara y fuera preciso un nuevo alzamiento.Mientras muchos reclamaban que los ciudadanos debían tener un derecho claramente definido a llevar armas, otros opinaban que no era necesaria tal ley. Otros fueron incluso más allá , declarando que solo al ejercito, y no al ciudadano de pie, le correspondia tener armas mortiferas. Esta opcion constitucional significa la victoria de esta segunda manera de pensar las armas deben ser controladas por el ejercito y otros cuerpos publicos.
*Monarquia
En la Gran Colombia , Haití y los Estados Unidos, tras la independencia se armó un gran revuelo para decidir cómo debían ser dirigidos esos paises recien formados. En la Gran Colombia, Simon Bolivar , tras haber llevado a los rebeldes a la victoria, se autroproclamó presidente vitalicio para mantener unidos a los díscolos pueblos que formaban su nuevo país. La joven nacíon de Haití hizo algo  parecido al declarar a su Liberador, Touissant Louverture,  presidente vitalicio Tambíen en los Estados Unidos,hombres como Alexander Hamilton deseaban crear una ´´monarquía´´ estadounidense en la que presidente y senadores,  una vez elegidos, gobernaran de forma vitalicia y traspasaran sus derechos a sus descendientes.